La muerte es solo el invierno del alma, la primavera siempre regresa


El fin de agosto y el inicio de septiembre ha estado marcado por el fallecimiento de mi abuela, que pese a no ser muy mayor sufría un lamentable estado de salud tanto físico como mental. Como no, el sepelio ha sido una repetición incluso más esperpéntica de lo que ya fue el de mi abuelo hace 5 años, pues mi tía disfruta de convertir tales momentos en un despliegue de sus artes faranduleras.

Cuando has sido testigo de las ofensas que dirigía en vida hacia ellos, o incluso cuando llegó a expresar su deseo de que murieran para que dejaran de dar «problemas», todo ese teatro ridículo se convierte en algo totalmente degradante, un desfile de fruslerías doloroso a la vista y al recuerdo de los difuntos. Ese tipo de familiares podrían ahorrarse sus lágrimas de cocodrilo y sus actos y discursos de sentimentalismo barato, en el que crean una imagen completamente falsaria de personas a las que conocías bien y que no reconoces en esa caricatura que han creado de ellos.

La actuación de mi tía como plañidera es extraordinaria para aquellos más alejados a la familia, y un hazmerreir o sinvergüencería para los familiares cercanos que saben todo lo que se ha estado cociendo en esta olla durante años.

Mi madre si está aún con la extraña sensación de haberse quedado huérfana, aunque a mi no me ha afectado demasiado la pérdida, pues con el estado de salud que venía arrastrando mi abuela desde hace más de 6 años, ya tenía asumido que en cualquier momento se iría. A pesar de la difícil relación que tenía con mi abuela, me quedo con las recetas que he heredado de ella, el vocabulario y dichos populares que utilizaba, y con aquello tan bonito que me decía de que yo era prima de las flores por haber nacido en mayo.

Comentarios

  1. Siento mucho la muerte de tu abuela. Lo de prima de las flores me ha parecido precioso. Conservar sus recetas y esas palabras que repetía es una manera de recordarla tal como tú la conociste, lejos del espectáculo de estos días. Un fuerte abrazo para ti y para tu madre.

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  2. Mi sentido pésame. Sé mucho de hipocresías por desgracia. A mí me tocó mi hermana. Un beso

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  3. Lo siento Pilar, al menos te quedas con algún buen recuerdo dentro de lo malo(mucho), la hipocresía tampoco me gusta :/ la gente asi la prefiero lejos

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