Un paseo cerca del río

Paso al río al atardecer,

Ayer por la tarde salí con mi madre ha darnos un agradable paseo por un sendero al lado del río que pasa cerca de mi casa. A mi siempre me había gustado salir a caminar por ahí, pero soy bastante inconstante al tener que hacerlo sola, y afortunadamente, hace poco que a mi madre le ha apetecido unirse, aunque no se cuanto tiempo podre disfrutar de la compañía en las caminatas.

El sitio es precioso, aunque ahora disminuido por la calor y el remanente de los puentes que el agua se llevó esta primavera, cuando tuvieron que abrir las dos presas más arriba en las montañas para evitar el desborde provocado por la lluvia. A un lado está el río cubierto por la vegetación, y al otro, una sucesión de parcelas con cortijos y huertos de distinto tipo. A la otra orilla hay otro sendero, mas estrecho y sinuoso, aunque ahora no puedo cambiar de lado tan fácilmente.

Casi llegando a la cascada en la que suelo darme la vuelta, una mesa llena de hortalizas frescas se alzaba en el camino para entrar a una parcela, un perro avisó a ladridos a su dueño de nuestra presencia y un señor mayor salió a atendernos. Le compramos un puñado de tomates y una berenjena rallada con la que me haré la cena esta noche.

La mesa de hortalizas del señor.

Más adelante mi madre se fijo en una parcela con un gran cartel, en la que parece que se alquilan espacios para poder hacer tu propio huerto, además de otros eventos con los socios. Mi madre llevaba tiempo queriendo buscar algún sitio donde poder plantar nuestras propias verduras, así que supongo que pronto contactará para más información y según lo que le digan, ella hará. La verdad, conseguir un huerto, por pequeño que sea, sería una excusa ideal para no procrastinar nuestros paseos.

Huerto con casas de campo detrás.

Cerca de una parcela tras hierba seca.

Un pequeño maizal.