Mis libros favoritos

Nook de Loré Pemberton

Hoy me gustaría compartir los que son, hasta la fecha, mis libros favoritos, ya sea porque me calientan el corazón al hacerme soñar con el estilo de vida que me encantaría tener, o porque me lo desgarran con historias complejas que me resultan catárticas. Sinceramente, no creo que le descubra ningún libro nuevo a nadie, me parecen muy populares y quien no los haya leído, probablemente los conozca de oídas, pero igual quiero dejar por escrito lo que significan para mi y las horas de placer que me han producido.

El orden es aleatorio, no sabría elegir entre ellos y hacer un ranking porque todos me parecen maravillosos.


El jardín secreto


Este libro me enganchó desde el principio, me pareció muy tentadora la idea de que la protagonista, tras quedarse huérfana, fuera enviada desde la India hasta Inglaterra para vivir con su tío, pues el lector se encuentra en la misma situación de desconocimiento sobre lo que le espera en ese nuevo hogar. No tardamos mucho en llegar a una casa, donde a pesar de que no se le presta demasiada atención a la niña, esto no importa demasiado, pues en esa soledad acompañamos embelesados a Mary a través de los distintos jardines y entornos naturales, jugamos con el petirrojo y encontramos el jardín secreto.

Cuando Mary revela su hallazgo a sus nuevos amigos, nos podemos sentir niños de nuevo, escondiendo a los adultos nuestras pequeñas aventuras. Es como si los tres niños no fueran los únicos que visitan y cuidan en secreto el jardín, sentimos como si nosotros estuviéramos también ahí, plantando bulbos y apartando la maleza.


El viento en los sauces


Este libro me pareció un poco aburrido al principio por los capítulos autoconclusivos, pero según fui conociendo y familiarizándome con los personajes más me fue gustando. En especial disfruté mucho de las aventuras del descarado Señor Sapo, que aportan mucha vidilla a la historia, aunque también me gustó bastante el capítulo en el que el topo añora su hogar y vuelve allí junto con la rata de agua.

El viento en los sauces me da una sensación similar al anterior, dado que la naturaleza cumple en ellos un papel fundamental, pero en este es aún más profunda por lo terriblemente hogareño que resulta. Es de esos libros que te hacen querer vivir en esas ilustraciones de casitas de animalitos en mitad del campo, a lo Brambly Hedge por poner un ejemplo.

Ilustración de Crabapple Cottage de Jill Barklem


Jane Eyre


Jane Eyre te hace empatizar con su protagonista desde el principio, quizá por la situación de abuso y desamparo que sufre por parte de su tía y su primo. La lectura es una constante montaña rusa de emociones, pues sientes con ella todas sus alegrías y penas. No solamente la acompañas en los momentos más destacables de su niñez, sino en su entrada a la vida adulta y búsqueda de independencia.

Thornfield Hall y sus misterios causan una gran intriga, típico de la novela gótica que es, y el giro de la trama de mitad del libro es espectacular, pues rompe con el curso que sigue la novela para dar lugar a los acontecimientos que llevaran a su desenlace. La figura de Rochester, que tan atractiva se les hace a muchas lectoras, es escalofriante para mi, da igual como lo mire, me parece el villano de la historia.


Cumbres borrascosas


El inicio de Cumbres borrascosas se me hizo algo lioso al presentarte varios personajes en tan poco tiempo, en un principio me sentí como Lockwood, completamente perdido en un mundo que no conoce, y al mismo tiempo que él vamos adentrarnos en el chisme, porque esta novela es eso: un chisme buenísimo. Eso sí, difiero en la opinión de muchos de catalogarla como una historia de amor, pues lo que realmente mueve los hilos es la obsesión y la venganza.

Me encanta lo grises que son los personajes, pues se permite que sean imperfectos, que el tiempo lime sus defectos y que algunos de ellos a lo largo de la historia sean verdugos y víctimas de otros, tanto de manera simultánea como separada. Sin embargo, nadie se atrevería a cuestionar que el villano de la historia es Heathcliff, pues es sin duda el autor de la gran mayoría de infortunios que acontecen.


Canción de Hielo y Fuego


Empecé a leer la saga hará un par de años, pues sentía la necesidad de quitarme de algún modo la espinita que el fatídico final de la serie dejó en mi. Nada más empezar a leer el primer libro me cree una opinión firme de la que nada ni nadie me va a poder mover, y es que los libros son infinitamente mejor que la serie, pues es difícil llevar a pantalla la enorme complejidad de la historia y personajes escritos por George R. R. Martin.

Los libros exploran mucho mejor el juego de poder y las estrategias políticas, y al presentar un elenco más extenso de personajes, el mundo es mucho más vivo y amplio, hay más jugadores y piezas sobre el tablero. Los personajes que menos hablan de sus miedos y preocupaciones en la serie, cogen aquí una importancia y un interés infinitos. Empatizas mucho más con Catelyn y desde luego, habría que ser tonto para odiar a Sansa en las novelas como los espectadores se permitieron con la adaptación de HBO, de hecho, sus capítulos se me hacen pocos y cortos.

Daenerys Targaryen de Enrique Jiménez Corominas


Frankenstein


La novela de Mary Shelley goza de una complejidad que parece incomprensible para todos aquellos que osan hacerle una adaptación, pues les pueden más sus prejuicios. Ni Viktor ni la criatura con perfectos, y ambos abundan en defectos.

Viktor es un padre que abandona a su creación, pero también es un hombre que, tras cometer un inmenso pecado, vive el resto de sus días lamentándose por ello. Es un irresponsable al huir y no intentar tomar la responsabilidad de su actos hasta que las consecuencias lo golpean de lleno. Sin embargo, su mayor defecto es terriblemente común y aquellos que lo critican probablemente también pequen de lanzar la piedra y esconder la mano.

Por otro lado, la criatura nace inocente y es abandonado, vaga de un lado para otro siendo rechazado y atacado, y aunque podemos empatizar con él por ello, acaba convirtiéndose en el monstruo que aparenta ser cuando empieza a matar a un inocente tras otro con tal de vengarse de su creador.