La amistad incomprendida
Algo que me perturba de la época que me ha tocado vivir, es el como mis contemporáneos no creen en la amistad profunda que puede surgir entre dos personas, sin necesidad de sentimientos románticos o interés sexual de por medio. Antes solamente se negaba la posibilidad de esa amistad entre un hombre y una mujer, y ahora que se han normalizado las relaciones afectivo-sexuales entre personas del mismo sexo, esa creencia parece haberse extendido a ellas también.
Cuando era más joven teníamos claro que un chico y una chica podían ser amigos y ya, y defendíamos eso cuando familiares o conocidos de otras edades preguntaban si no había nada más entre nosotros. Pero algo cambió la deriva de esa reivindicación: desde sectores que apoyaban las relaciones homosexuales, se empezó a señalar que igual que cuando veíamos dos personas del sexo opuesto teniendo un trato cercano pensábamos que estaban enamorados, lo mismo se debía aplicar cuando el sexo de dichas personas era el mismo. ¡Que error más disparatado! Pues no debes extender un prejuicio o idea arcaica sobre una cosa a otra. La misma multitud que se queja de «heteronormatividad», fueron los que vieron el modelo de pareja heterosexual y lo tomaron como modelo estándar a seguir, todo lo que se creía de estas relaciones debían extrapolarse a las parejas homosexuales también. Y así, en vez de luchar contra los prejuicios como se debería haber hecho, se tomaron como verdades inalienables y universales.
Y como no, esta idea empezó a embadurnar uno de los ámbitos mas influenciables en la vida: el arte. De un grano se crea una montaña, pues el arte es a su vez, una de las mayores herramientas propagandísticas que poseemos.
Allá por el 2019, descubrí la serie Anne with an E, basada en la saga de novelas de Ana de las Tejas Verdes, y quedé prendada tras ver su primera temporada. Una de las relaciones más significativas de la obra, independientemente de la versión, es la amistad que tienen Ana y Diana, que según la protagonista son «almas afines». Las almas afines son personas con valores, gustos o visiones del mundo similares, y que debido a ello se crea un gran entendimiento y conexión entre ellas. No recuerdo en que versión, Ana le dice a Diana que es su «amiga del alma», lo que querría decir que considera su amistad como algo verdadero, profundo y perpetuo, que siempre se tendrán la una a la otra, y que su relación no podrá ser resquebrajada ni por el tiempo ni por la distancia.
Encontrar una amistad así hoy día es como buscar gamusinos en el bosque: la conveniencia es su pilar fundamental. Y cuando digo conveniencia, no digo que todo el mundo se relacione con el único objetivo de sacar provecho, sino que el cuidado y el mantenimiento de ese vínculo, depende de la facilidad y comodidad de la que se disponga para ello. Así pues, donde antes no era extraño que dicho trato sobreviviera a la distancia a través de la correspondencia postal, hoy teniendo mensajería instantánea y videollamadas, se suele dejar moribunda y olvidada la amistad con aquellos a los que, por azares del destino, dejas de tener trato diario en persona.
Y con ese estándar normalizado en nuestra sociedad, la relación entre las dos niñas se convirtió en un blanco fácil que tergiversar. No es raro encontrar en internet distintos tipos de publicaciones hablando de que Ana y Diana están enamoradas la una de la otra, que Ana es bisexual y demás disparates, que tienen como única base el hecho de que la versión de Netflix introdujo valores e ideas sociales y políticas de nuestra época, las cuales no están presentes en la obra original, y que por consiguiente, creó una Ana a la imagen y semejanza de las chicas jóvenes de la actualidad.
Los millenials y parte de la generación z parecen no creer en la amistad sincera y profunda, en una camaradería real y sacrificada, son ideas fuera de sus contemplaciones, y por eso cada vez que ven una relación que vaya más allá de la superficialidad de trato, sienten la necesidad de convertirlo en una historia de amor romántico. Ana y Diana son solo un ejemplo, pero seguro que vosotros conocéis algunos más.
