Un verde campito entre el ruido


Recuerdo que tenía once años cuando empecé a utilizar internet de manera recurrente. Entraba todos los días a una web llamada Yodibujo, que no solamente ofrecía imprimibles para colorear y minijuegos, sino que además tenía una pequeña red social para niños que consistía en vestir a tu personaje, hacer amigos y escribir en un pequeño blog donde compartir nuestros pensamientos. Esa época no duró mucho, un año quizá, pues distintas actualizaciones de la web y un reinicio total que acabó con todas las cuentas registradas anteriormente supusieron su fin, al menos, para los de mi generación.

Pero esa época marcó sin duda toda mi adolescencia, pues el perder ese rinconcito mío en la web, acabé migrando a Blogger. Durante los años que pasé en el instituto, estuve cuidando un pequeño blog donde compartía todo lo que en aquel entonces me interesara, hasta que la masividad de las redes sociales robaron mi atención. Desde entonces he estado navegando en distintas plataformas, absorbida por el contenido de los demás e ignorando mi propia necesidad de compartir mis inquietudes con el mundo.

Y por eso estoy aquí, intentando retomar algo que tanta felicidad me ocasionó en el pasado con este nuevo rincón, y que para mi supone un campito lleno de verde vegetación dentro de un inmenso secarral.